Cómo importar y no morir en el intento

Consejos para una importación feliz. Episodio 1. Producto

En el imaginario popular los logísticos se muestran siempre como los más estresados de cualquier organización, mayormente injustificado ya que en parte porque todo lo que no fué previsto y/o planificado en otras áreas o procesos anteriores termina siendo una papa caliente que un logístico debe resolver; en parte porque el propio logístico permite que le pasen desorden ajeno o porque el mismo no es lo suficientemente ordenado.

Como buen logístico, armate de paciencia y una agüita de azahar, pero mantén el orden y planifica bien de modo que cada importación sea una aventura con final feliz.

Voy a dejar de lado por ahora la gestión de proveedores internacionales y la gestión de demanda. Eso lo trataremos otro día. Me voy a enfocar en las tareas prácticas asociadas al proceso operativo como tal y algunos detalles a tomar en cuenta.

Partamos con un producto y proveedor ya seleccionados. Ya están hechos los acuerdos comerciales, acordadas las cantidades y el pago. Toca ahora verificar 2 cosas importantes:

El arancel de aduana

¿Está claramente determinada la partida arancelaria a utilizar? La clasificación arancelaria (para el pago de impuestos o aranceles) no es una ciencia oculta ni esotérica que requiere exclusivamente de un agente de aduanas para su determinación, esto es más que nada sentido común. Para el caso de Perú, las consultas públicas y gratuitas se hacen en el portal de la SUNAT en el subcapitulo de Aduanas (http://www.aduanet.gob.pe/itarancel/arancelS01Alias) donde entras primero con una descripción y luego vamos acercandonos con mayores detalles. El agente de aduana solicita usualmente descripción de uso, estado, material, etc para ir justamente llegando a esta aproximación.

¿No hay una partida que se ajuste exactamente a mi producto? Entonces en el mismo portal de la SUNAT revisa las importaciones de tu competencia, fijate que partidas arancelarias están usando ellos para los productos similares al tuyo.

¿Es la primera vez que un producto va a ingresar al mercado y no hay referencia alguna? Entonces, antes que la aduana me diga que me equivoque en la clasificación arancelaria y me multe, mejor le pregunto a la misma aduana por una adecuada clasificación, la aduana emitirá una resolución de clasificación arancelaria y a partir de ahí cualquier inspector de aduanas que pueda tener criterio distintos deberá someterse al dictamen previo con lo que evitamos problemas futuros. Notar esto último dependiendo del producto puede requerir análisis de laboratorio u otros que son necesarios para determinar ciertas características del producto.

Las restricciones y/o convenios

En el mismo link anterior hay que fijarse en 2 pestañas:  Convenios y Restricciones

El primero se refiere a convenios que tenga el Perú con otros países para la liberación de aranceles (por ejemplo los tratados de libre comercio). En el caso exista un tratamiento preferencial entonces debemos procurar que nuestro proveedor consiga en su país y nos envíe el Certificado de Origen. Mayores detalles sobre formatos válidos, condiciones, tratamiento gradual, etc en la información de cada convenio de acceso público en https://www.acuerdoscomerciales.gob.pe/

Hay que tomar en cuenta que existen países muy ágiles en la gestión de los certificados de origen (por ejemplo China) mientras que hay otros que son una lágrima (por ejemplo México). También debe tomarse en cuenta que a veces hay más de un convenio aplicable y alguno podría ser más favorable en arancel o fácil de manejar que otro.

El segundo se refiere a que el producto deba cumplir con algún requisito exigido por otras entidades de gobierno como los registros Digemid para medicamentos o Digesa para los alimentos, entre otros. Esto no es algo de lo que nos vayamos a enterar recién al importar, al igual que la partida arancelaria que debemos verificar para curarnos en salud, cuando hacemos el estudio para traer cualquier producto por la vía de la importación la revisión de restricciones es obligatoria. Lo que hacemos cuando ya estamos operativizando la compra internacional es que debemos asegurarnos de contar con toda la documentación exigida para la partida arancelaria escogida. El mensaje es: Hazlo con toda la anticipación posible ya que en caso de falla, tendrás al menos tiempo valioso para subsanar cualquier problema, si lo revisas muy cerca del arribo de la nave y encuentras fallas tus nervios y tu salud pagarán la factura.

Todo esto corresponde a la mayoría de los casos, siempre habrá excepciones donde tendrán que tomar mayores cuidados. Ahora, si es que no tuviste los certificados de origen a tiempo o los registros no están listos aún ¿perdí todo mi embarque?, la respuesta simple es no, pero depende. Para los casos subsanables en corto plazo con la mercancía ya arribando a puerto hay modalidades de importación como el depósito aduanero que podrían salvarte de la perdida (mas no de la vergüenza), si es un certificado de origen que nunca llegará (pasa con más frecuencia de la que piensas) tendrás que pagar el arancel. No hay fallos únicos ni soluciones únicas. Importante es que te hagas acompañar por un experto. La cantidad de agencias de aduana es muy grande, hay muchas que son de medio pelo, otras que son de maletín (no existen realmente y se cuelgan del código de autorización de otras agencias). Desconfía de agentes muy pequeños, desconfía de aquellos que siendo muy chicos te dicen que son amigos hasta el presidente de la república y que a ellos no les pasa nada. El agente de aduanas que te funcione se debe preparar contigo y no estar de brazos cruzados limitados a que les envies todo masticado para ellos solo enumerar la póliza.  El agente debe ser tu asesor, tu representante de verdad, tu socio de negocio, porque no estás contratando a un fabricante de excusas, estás buscando servicios que funcionen bien desde el primer día.